Cuerpo nutrido, mente despierta
La atención también se come y se bebe: elegir alimentos sencillos, locales y suficientes sostiene el paso y la claridad. Escucha tu hambre real, reparte la energía en el día y mantén una hidratación constante. En las pausas largas, deja el teléfono, siente el banco o la roca, respira y saborea. Con ese cuidado, cada kilómetro deja de ser un número y se vuelve una conversación amable con el propio cuerpo.